Franco Aranda inspirado en el peor modelo de gestión: Lima

basuraSi hay algo que los capitalinos nunca van a olvidar, es que los ocho años de Marcelo Jorge Lima como Intendente de la Capital de San Juan fueron lastimosos. La nave insignia que guía al dirigente y funcionario del ANSES a sucederlo, chocó contra un iceberg de problemas al que pudiendo esquivarlo: no lo hizo.

 

Así Aranda, sabiendo que el capitán no fue capaz de navegar un barco en el que se transportan 120.000 ciudadanos igual decidió subirlo. Para alarma de los vecinos que sabiendo que ya chocaron anteriormente con una gestión que no quiso escuchar a nadie, el peor capitán y el aprendiz de marinero quieren seguir por el mismo camino. Bajo ningún punto de vista, están dispuestos a cambiar el rumbo porque confían en una carta de navegación obsoleta que solo lleva al desastre.  

Pero la carta de navegación que nos pretenden mostrar como verdadera, no tiene un buen puerto a donde llegar. Marcelo Lima que inspira al titular del ANSES local, tiene un fuerte déficit de gestión pública, encerrado en su placido camarote con todas las comodidades nunca pudo ver que en el mar que navegaba estaba lleno de pozos, inseguridad, falta de iluminación pésimo servicio de higiene urbana, entre una importante cantidad de males que afectan a la Ciudad de San Juan.

Aunque no solo eso al igual que Lima, Franco Aranda también tiene un fuerte déficit en su gestión al frente de un organismo público. El joven marinero que en su vida política solo manejo un bote a remos que es el ANSES, al igual que su mentor Lima ante la menor ola de intensidad se les hunde la nave que comandan. El candidato a Intendente por la capital, nunca pudo conseguir un brillo propio. Por el contrario, todos los éxitos que se arroga: no son de su autoría. Bajo el amparo de su propia mentira, asegura a los cuatro vientos, que tiene un record de jubilaciones de amas de casa o del sistema de Previsión Social implementado por La Nación. Ahí es donde justamente Aranda hace foco en su demagogia, ningún logro es suyo: se apropia de los ajenos.

Solo basta con saber que por modo propio, nada pudo lograr. Los cálidos abrazos con los ancianos que muestra, son solo una mera pantomima de un capitán que saca pecho en pleno mar, pero que con la primera marea alta teme hundirse. Aquellos abuelos que abraza solo para el spot de campaña, no son mérito propio sino de muchos dirigentes que caminan la calle y están en contacto con la realidad: algo que Franco Sebastián Aranda no conoce. Exactamente igual, que su instructor personalismo Marcelo Jorge Lima.

A ambos los une la misma decidía, Lima teniendo una inmensa cantidad de recursos los dilapidó en cuestiones no muy santas. Capital ostenta un gran record de trabajadores en negro o esclavos, una ciudad que parece fue dinamitada por las fuerzas aliadas de la II Guerra Mundial. Ni siguiera tras el terremoto del 44, se la vió tan hundida como hoy. Basura por doquier, calles rotas, arterías mal señalizadas, sospechas de sobre costo de las obras, obras mal ejecutadas, record de creación de cargos en planta política para amigos y parientes, es el saldo de ocho años de limismo puro y duro. En este sentido Franco Aranda, se mira en el espejo del mismo camarote que Lima. Se siente Lima y respira Lima. A imagen y semejanza de la Ciudad Capital, la ANSES es un  bastión de prebendas y ñoquis. Pese a que la oficina San Juan de la calle Tucumán está abarrotada de punteros de la campora que de tan apretados salen por las ventanas, la atención de los abuelos que le encanta abrazar solo para la campaña: da pánico. Muchos de esos ancianos, llegan en promedio a las 4 o 5 de la mañana para hacer fila por algún trámite. Con frio, viento o calor esperan ser atendidos, pero la espera es larga. El maltrato es evidente, el sistema casi siempre se cae pero Aranda nunca da la cara. Siempre la ponen los policías federales a gritos y empujones ante la desesperación de los abuelos que deberán hacer otro plantón. Aranda nunca pudo gestionar un mejor lugar para sus “tan queridos” abuelitos. A diferencia de muchos otros organismos, la ANSES no tuvo la capacidad de gestión para conseguir un edifico nuevo y confortable. Alcanza con parafrasear un dicho popular, “en las canchas se ven los pingos”, pero el potrillo Aranda no sabe galopar y le da miedo la cancha.

A los peores funcionarios que tuvo la historia de San Juan en Capital desde que Juan Jufré la fundó, Franco Aranda los adoptó. Mañosos, Ñoquis, punteros especialistas en aprietes, faltos de ideas en como resolver problemas básicos, integran las lista de la joven promesa que no es tan promesa. Los vecinos de la Capital, se hacen siempre la pregunta que les vuelve como un bumerang sin respuesta. Si estos mismos funcionarios que durante ocho años fueron incapaces, porque razón con un dirigente sin experiencia serán capaces.            

El joven que quiere manejar los destinos del distrito más importante de San Juan, ya no solo se marea en mar revuelto, sino que también ahora se ahoga en un vaso sin agua.                   

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